LOS MISTERIOS DE MALTA y sus templos

Isla de malta

El archipiélago de Malta consta de la isla de Malta misma y las de Gozo, Comino, Cominotto y Filfla. Los misterios de Malta son una leyenda. Las cinco islas juntas tienen un territorio no mayor a ciento veinte millas cuadradas. A pesar de la pequeñez de su territorio, las islas de Malta han estado habitadas desde hace siete u ocho mil años. Se supone que los primeros asentamientos humanos, correspondientes a la era del neolítico, llegaron de las costas de Italia o Sicilia. Las primeras culturas neolíticas de estas islas se caracterizan por el uso de la obsidiana, en vez del pedernal europeo, para la elaboración de sus instrumentos; la obsidiana es una piedra volcánica cristalizada que permite obtener excelentes filos.

Isla de Malta

Investigaciones arqueológicas sobre la zona revelan que la cultura maltesa, en sus primera etapas, estaba centrada en los cultos a la fertilidad.

Uno de los grandes misterios de Malta son sus templos; se trata de construcciones tan originales que causan un gran desconcierto entre historiadores y arqueólogos. Son monumentos que toman diversas formas, pero que carecen de ángulos; algunos son solamente ovales o semicirculares, pero, en general, adoptan formas que parecen ser tomadas de flores o arbustos. Una tumba en especial, llamada Xemxija, posee grabados en el interior que son extrañamente similares al diseño de los templos mismos, como si toda actividad creativa proviniera de un mismo concepto.

Secretos, cultos a muertos y cámaras ocultas

Muchos de los artículos que se han encontrado en las tumbas sugieren que ahí se practicaba un culto a los muertos o de los ancestros, además de los ritos de fertilidad. Parece que los templos eran una especie de imitación de las tumbas y no al revés, como sucede en la mayoría de las culturas, sin embargo, los templos no eran usados en sí mismos como tumbas. Dentro de los templos se han encontrado afilados cuchillos de obsidiana, lo que sugiere que se practicaban sacrificios humanos o de animales como parte de los rituales que se hacían en honor de la diosa de la fertilidad. La representación de esa deidad está imbricada en el diseño de los templos, sobre todo en los que tienen una forma ramificada o que semejan flores de cinco pétalos.

Aquí encontramos un interesante paralelismo con los supuestos esquemas del zodiaco que se integran al paisaje, en Glastonbury y con Rennes-le Château, donde se dice que el pueblo mismo fue construido como una representación geométrica del mito sobre la barca de la muerte que nos lleva hacia la otra vida. En el caso de los templos de Malta, se observa con claridad esa relación entre la geometría arquitectónica y el mito, pues las construcciones representación del cuerpo de la diosa, y no propiamente el lugar donde se le venera. Algunos de los templos menos antiguos, como Hagar Qim, se fueron agregando cámaras a la construcción primaria, pero no se rompe la idea del diseño original, que es la representación de la diosa.

En Inglaterra, cerca de Rugeley, existe una fascinante estructura subterránea que, desgraciadamente, no está abierta al público por razones de seguridad; sin embargo, los autores de este libro hemos tenido la oportunidad de visitarlo y hablar con los arqueólogos encargados de su estudio. Ellos opinan que el templo fue realizado con base en un esquema antropomórfico; si se hiciera un esquema siguiendo los contornos de los muros, del centro hacia el exterior, nos daríamos cuenta de que se trata de un hombre acostado, y que en una de sus manos sostiene una gruesa barra.

Tal vez esta relación entre la mitología y la arquitectura pudiera parecerse muy extraña, pues, aparentemente, no hay muchos ejemplos de ello; la verdad es que toda la arquitectura tiene un significado cultural o psicológico que influye en su diseño; cuando entramos en una catedral gótica no sólo entramos en un edificio, sino en un mito.

La isla de Malta y sus misterios

Volviendo al misterio en Malta, cerca de los templos de Tarxien, en Paola, existe un misterioso edificio, llamado hipogeo, que prácticamente fue tallado en la roca de una colina, y tiene una extensión aproximada de 35 por 25 metros, incluyendo escalera, estancias, corredores y cámaras que parecen haber sido cortadas sucesivamente por varias generaciones, penetrando cada vez más en la colina. Este hipogeo, ya completo, es extremadamente antiguo, ciertamente, contemporáneo a las pirámides de Egipto, y posiblemente anterior.

Los templos antiguos de Malta son fascinantes; pero el hipogeo lo es más; el concepto viene del griego ipogaion que significa «cámara oculta» o «cripta»; su nombre oficial es Hal-saflieni Hipogeo, y fue descubierto en 1902, cuando se hacen trabajos para un sistema de riego; los trabajadores descubrieron la entrada de una cámara secreta y al despejar la tuvieron acceso al complejo laberinto del que formaba parte.

A partir de este descubrimiento, un equipo oficial se encargó de la exploración, encontrándose algunos objetos rituales y un buen número de esqueletos humanos que parecían haber sido depositados ahí sin orden ni concierto, sola mente como si hubieran sido trasladados desde sus tumbas originales y colocados ahí como objetos en una bodega, pues las características del monumento y la localización de los Textos manos no permiten considerarlo como una especie de mausoleo.

La excavaciones en el sitio revelaron una estancia central, que es la cámara más amplia del hipogeo y parece haber tenido funciones de asamblea o lugar de reunión para ceremonias religiosas; a medida que se fue penetrando en las cámaras, se encontró una gran cantidad de objetos que ya no podría interpretarse como rituales, sino como elementos de la vida cotidiana, pues se trataba, en especial, de utensilios de obsidiana propios de la agricultura y artesanías de madera y piedra, el número de estas piezas presenta una coincidencia con el de los esqueletos que se encontraron.

Muchos de ellos también tenían restos de elementos ornamenta les, como collares o brazaletes, por lo que se puede pensar en rituales mortuorios similares a los egipcios, en los que se proveía a los muertos de los elementos de trabajo y vida social para que continuaran siendo ellos mismos en la «otra vida”. Todos los objetos que se encontraron eran de piedra; la ausencia total de metales fue un dato importante para determinar el rango de antigüedad de este monumento.

Algunos investigadores sostienen que este templo era dedicado a las artes adivinatorias, especialmente, a la oniromancia, que es la interpretación de los sueños, puesto que el techo de algunas cámaras se encuentra decorado con círculos y espirales, que son diseños que en esta región se consideran símbolos de los sueños; se supone que el consultante era puesto a dormir en estas cámaras, tal vez induciendo el sueño con alucinógenos. Lo anterior se complementa por el hallazgo, en una de las cámaras, de una figurilla de mujer durmiente.

Aunque sin mayores fundamentos, se dice que a este lugar llegaban las mujeres embarazadas para consultar los oráculos del sueño y conocer el futuro de sus hijos, esta hipótesis nace del hecho de que también se han encontrado figuras que representan a la diosa de la fertilidad, comunes en los templos de Malta.

Stonehenge y Malta

A diferencia de las estructuras de Stonehenge y Avebury, en los antiguos templos malteses se han encontrado elementos que permiten suponer las técnicas empleadas para el desplazamiento de los grandes monolitos, pues cerca de los muros de algunos templos de Tarxien se encontró una gran cantidad de piedras redondeadas artificialmente, y que no podrían tener otra utilidad que el haber sido usadas como rodamientos para las grandes piedras; en algunos casos, esas mismas piedras fueron empleadas para reforzar el basamento de las mismas columnas monolíticas. El templo de Ggantija, en Gozo, alcanza los ocho metros de alto y en el tiempo de su construcción, hace cinco milenios, era considerablemente más alto; tal vez podamos entender el transporte de las piezas por rodamiento, pero falta determinar el procedimiento de elevación, como en el caso de Stonehenge.

Templos Ggantija Isla de Gozo Malta
Templos Ggantija Isla de Gozo Malta

Tal vez la misma teoría del plano inclinado pudiera ser aplicada a estas construcciones, aunque también existe evidencia de que en esta región se empleaba un ingenioso mecanismo que han llamado «palanca de arena», y que consiste en dos fuertes armazones de madera que se colocan en los extremos de la pieza que se desea elevar; se cuenta con una polea en cada uno de los armazones y se ata con cuerda cada extremo de la pieza, de manera que al tirar de una de las cuerdas se pueda levantar un poco uno de los extremos.

Por lo anterior, si se inserta un «eje» de madera o piedra lo más centrado posible en la pieza y se le deja descansar sobre él, se obtiene un balance que permite que el esfuerzo, al jalar del otro lado sea menor y la altura que se consigue es mayor; si se coloca arena en la parte ahora elevada y se vuelve a colocar un eje centrado, la arena proporcionará un nuevo apoyo; se repite la operación del otro lado, y así sucesivamente hasta alcanzar la altura deseada, siempre descansando sobre la arena.

Esta teoría de las «palancas de arena» ha sido aplicada también a la construcción de las pirámides de Egipto y a las demás estructuras monolíticas; hasta ahora parece la más aceptable.

En cuanto a la motivación de los constructores, una corriente aceptable es que su dedicación era mágico-religiosa, probable mente combinándose los cultos de la fertilidad con los dedicados a los ancestros, además de las artes adivinatorias en general, y en particular, la oniromancia. El descubrimiento de afilados cuchillos dentro de los templos hace pensar en ritos sacrificiales; aunque no se descarta la posibilidad de que hubieran sido humanos, lo más probable es que fueran de animales, como un rito propiciatorio, como en el caso de los judíos, o adivinatorio, como en Caldea, Asiria, o la misma Roma, donde se leía el futuro en las entrañas de los animales sacrificados.

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Enigmas del lugar

Uno de los elementos más enigmáticos del templo de Tarxien es el diseño en espiral de lo que parece ser el altar mayor; éste es similar al que se encuentra tallado en la piedra del monumento de Tintagel, en Cornwall, Inglaterra, y en otros sitios. Tal parece que la idea del laberinto o la espiral están emparentadas en la menta edad neolítica, como si fuera una expresión de la estructura de su propio desarrollo, concebido como una búsqueda compleja de una mayor consciencia y dominio de la realidad, lo que no se manifiesta de una manera lineal, sino cíclica, aunque siempre en una evolución progresiva, como una espiral.

Aunque también la figura-símbolo del laberinto nos recuerda la tradición de la Atlántida y el supuesto emblema con el que se le identifica, de acuerdo a los antiguos relatos griegos y egipcios. Otro símbolo extraño que se encuentra frecuentemente en los templos malteses es un diseño en. forma de «S», que se ha interpretado como la simplificación del laberinto o la espiral; este símbolo se encuentra principalmente sobre los nichos mortuorios, por lo que, tal vez, tenga relación con el tránsito a la “otra vida”. Junto a lo que parecen ser los altares se han encontrado vasijas ceremoniales, que bien pudieran haber contenido agua o aceite sagrado; aunque también podrían haber sido lámparas de cera o grasa animal. Desde tiempos muy remotos se ha usado el agua y el fuego para sacralizar un acto cualquiera, por lo que pudiera suponerse que estas vasijas tienen ese sentido mágico-religioso.

Como muchos sitios ancestrales, en la isla de Malta, y más específicamente los templos de Malta presentan grabados de animales, en el templo de Tarxien encontramos tres bajorrelieves particularmente interesantes: uno de ellos es claramente un toro, con sus cuernos cortos y curvos, el cuello largo y una mata de pelo que va de su hocico a sus cuartos delanteros; el diseño es muy parecido al de los toros «brahmines» de la India; frente a éste se encuentra otra figura de toro, aunque de menor tamaño y orientada en sentido contrario; entre uno y otro aparece la imagen de una cerda, pues resulta perfectamente identificable como hembra; aunque es extraña la presencia de dos toros, se dice que esta escena simboliza la virilidad y la fertilidad.

Estos templos inmemoriales son solamente una parte de la rica historia de las islas de Malta, que además de ellos posee infinidad de monumentos que son significativos en la evolución de su cultura.

No muy lejos de la iglesia de St. Paul, en Rabat, se encuentran las famosas catacumbas, también llamadas de St. Paul. Muchas de éstas son del tipo que se conoce como loculi: se trata de receptáculos horizontales socavados en la piedra, donde se depositaban los cadáveres; es curioso señalar que estos nichos presentan diferentes tamaños, adaptados al cuerpo que contienen, como si hubieran sido construidos a la medida. Aquí se guardaban los cuerpos, envueltos en vendas de lino que se cubrían con mirra y hierbas de olor; en cada «servicio» se volvía a sellar la entrada de la cripta con una lápida y estuco. En la época de la tradición cristiana bizantina, sobre estas tumbas se erigieron capillas dedicas a los santos o a los mártires.

Catacumbas de Malta

En muchas de las catacumbas de Malta se han encontrado mesas, también socavadas de la piedra; se dice que eran usadas para preparar el cuerpo de quienes ocuparían los nichos, aunque también que eran usadas para realizar una pequeña «celebración» en honor del muerto, a manera de despedida.

Las islas de Malta han sido, y siguen siendo, un espacio de cruzamiento de culturas, por lo que sus sitios históricos presentan infinidad de tendencias que los hacen especialmente interesantes. Desde hace siete mil años, cuando unos hombres de la edad de piedra construyeron los templos de Ggantija, se han venido agregando construcciones: rastros de los fenicios, quienes llegaron a estas tierras unos mil años antes de Cristo; otros mil años después llegaron los griegos, y más tarde los romanos y cartagineses; todos dejaron su huella y la cultura de Malta se ha reelaborado hasta nuestros días.

San Pablo llegó a la isla de Malta a partir de un naufragio frente a sus costas, en el año 60 d.C., cuando estas islas eran dominadas por vándalos y godos. Fue hasta el siglo VI cuando las islas vol vieron al control del imperio romano, pero ahora al del oriente, con sede en Constantinopla. En 870, estas tierras fueron tomadas por los árabes, hasta que en 1090 fueron recuperadas para occidente por Roger de Normandía, estableciéndose un gobierno parla comentario dirigido por la orden de los “caballeros de Malta”, hasta la invasión de los turcos en 1551. Los franceses tomaron Malta en 1798, como parte de la expansión napoleónica. En 1800, las islas pasaron a formar parte del imperio británico, hasta que obtuvo su independencia y se fundó la República de Malta, en 1964.

Uno de los héroes más recordados en Malta es San Demetri, quien dio su nombre al cabo que se encuentra en las costas de Gozo. Cuenta la leyenda que en tiempos remotos había una pe queña capilla dedicada a San Demetrio en el cabo que lleva su nombre, y no lejos de ahí vivía una mujer anciana, de nombre Zgugina; ella era viuda y tenía solamente un hijo, quien era el centro de su existencia, por lo que ella acudía diariamente a la capilla de San Demetri para orar por la salud y bienestar de su hijo. Zgugina y el muchacho vivían en épocas turbulentas, pues los piratas turcos incursionaban con frecuencia en las costas de las islas de Malta.

En uno de esos ataques llegaron hasta la cabaña de la mujer, llevando todas sus pertenencias, que eran muy pocas, lo terrible del caso es que se llevaron al hijo para venderlo como esclavo. Desesperada, Zgugina hizo lo único que podía hacer in a la capilla de San Demetri para orar en busca de la ayuda del santo.

De acuerdo a la leyenda, sí ocurrió un milagro, pues la figura del santo, que aparece montado en su caballo, comenzó a cobrar vida hasta que en un momento, el santo se desprende del mural y salió cabalgando hacia los campos, yéndose por la costa hacia el barco pirata; se dice que incluso cabalgó sobre el mar para alcanzar al galeón turco, pero, finalmente, regresó a la capilla trayendo en sus brazos al joven secuestrado. Mientras madre e hijo se abrazaban, el santo se incorpora con todo y caballo al mural de la capilla, y se quedó quieto.

Zgugina mostró su gratitud durante el resto de su vida manteniendo una lámpara prendida día y noche frente a la imagen del santo. Hasta aquí la historia, pero existe un epilogo por demás interesante, pues los lugareños todavía señalan los restos de una cabaña de piedra como lo que fuera la casa de Zgugina, pero de la capilla no queda rastro alguno, se dice que desapareció completamente durante un terremoto, al poco tiempo de que murió la mujer.

Muchos años después de aquel terremoto, una pacífica embarcación comercial se encontraba anclada en la costa del cabo San Demetri; cuando llegó la hora de partir, el barco no se pudo mover, porque, aparentemente, estaba encallado en un banco de arena; fue enviado un nadador para indagar y éste se sumergió, pero después de unos minutos no aparecía en la superficie, por lo que otros dos nadadores se sumergieron en su busca; los tres buzos desaparecieron largo rato, por lo que la tripulación creía que se habían ahogado; finalmente aparecieron, y se encontraban muy excitados, pues dijeron que en el fondo de la bahía habían encontrado una capilla; ellos habían entrado nadando, pero dentro no había agua, y sí aire y luz, pues frente a un mural que representaba a un santo estaba prendida una lámpara de aceite.

En esta leyenda misteriosa podemos encontrar un eco de la historia del profeta Elías, quien recibe alimentos de parte de Dios para él mismo, una viuda y su hijo durante una hambruna, pero a condición de que siempre estuviera prendida una lámpara de aceite. Desde luego, también podemos encontrar en esta leyenda el carácter de la magia que llaman “simpática», que viene desde la Edad de Piedra, y en la que se concibe que la imagen y el personaje son de alguna manera lo mismo.

Seguramente los artesanos del neolítico no eran meramente artistas, las figuras no «representan» a las cosas, son las cosas mismas, o su contraparte anímica, por eso se llama «animismo» a esta forma de pensamiento, en el que uno se apropia de las cosas de la realidad al reproducir su imagen por cualquier medio; así se entraba en relación directa con los dioses, pues al dibujarlos, esculpirse o tallarlos, éstos se convierten en algo concreto, vivo y actuante. Recordemos la historia de Pigmalión, un escultor de Chipre, quien hizo la estatua de una mujer de gran belleza y se enamoró de su propia obra; la diosa Afrodita le concedió el deseo de que la estatua se convirtiera en una mujer de verdad.

Los misterios y mitos de Malta

Esto es sólo un mito, pero seguramente representa algo que no es solamente simbólico; todo va más allá de lo que imaginamos y es posible que podamos elaborar imágenes que lleguen a tener su propia existencia; recordemos el caso experimental de la creación del fantasma «Philip», quien probablemente fue una proyección del subconsciente de sus creadores, pero ninguno de ellos lo había inventado realmente.

Nikola Tesla poseía una capacidad creativa desarrollada en un alto nivel; en numerosas ocasiones, Tesla demostró su habilidad para desarrollar experimentos científicos en el campo de la elec tricidad, pero él tenía la capacidad de encontrar los elementos de sus experimentos por medio de métodos alternativos que no son explicables. Uno de esos «encuentros» de Tesla ocurrió en 1882, en Budapest, él paseaba por la ciudad con su amigo Szigeti, cuan do, de pronto, se conectó con esa otra realidad y pudo “ver” en su mente un motor de corriente alterna funcionando. La brillante imaginación de C.S. Lewis usó un modelo similar en su narración Un viaje al amanecer, cuando la imagen de un barco cobra vida y transporta a los personajes hasta una realidad alternativa, llamada Narnia.

Entre las muchas leyendas de la isla de Gozo se encuentra una que fue tomada de la mitología clásica griega; se trata del relato de uno de los viajes de Ulises, cuando éste se encontró en la cueva de la hechicera Calipso. Resulta que en la hermosa bahía de Ramla, junto a antiguas edificaciones romanas, se encuentra una caverna que se identifica con la de Calipso, y no solamente por la tradición popular, sino por los estudios académicos que se han hecho, siguiendo en la geografía los relatos de los viajes de Ulises, de lo que aparentemente, se deduce que la isla de Gozo es la misma que Ulises llama Ogygia, y esa tierra llena de flores y hermosas mujeres es precisamente la bahía de Ramla.

Aquí fue donde Ulises escuchó fascinado los cantos que venían del interior de una caverna, y fue ahí donde tuvo su formidable experiencia con la hechicera. Aunque al visitar la caverna uno se pregunta cómo se podría tener alguna relación amorosa en esta gruta, tal vez Ulises era muy delgado, o la gruta se ha venido angostando a través del tiempo.

Otra extraña leyenda gitana y misterio de lejanos orígenes se asocia con una montaña llamada Tagelmust, cerca de la ciudad de Victoria. Esta montaña es famosa por un polvillo dorado que cubre las rocas, por lo que se interpreta como un símbolo de la alquimia, y se dice que este polvillo se transforma en oro verdadero si se conocen las fórmulas adecuadas.

Existen muchos enigmas y secretos al interior de los misteriosos Templos Gozanos de Malta, pero volviendo a los tiempos de la cultura neolítica y sus cultos de fertilidad, y relacionando la montaña dorada con las figuras de los toros en los templos, encontramos coherente una leyenda que se relaciona con la montaña Tagelmust. Aquí se cuenta cómo un misterioso extranjero que había visitado la montaña se encontró con un pobre granjero y compartió con él su descubrimiento: oculta en lo profundo de la montaña se encontraba una gran escultura de una vaca de oro. Sin decir nada más.

El extranjero se marchó y no se le volvió a ver, pero Sidor, que tal era el nombre del gran jero, decidió buscar ese tesoro para su propio beneficio. Después de varias semanas de excavar, descuidando su trabajo en el campo, Sidor encontró un objeto dorado, que era precisamente un cuerno de vaca, sigue escarbando y ahí se encontraba 1 completa, que no era demasiado grande, pero no podía cargarla él sólo, por lo que desprende el cuerno y se dirigió a su casa.

La esposa de Sidor quedó encantada por el hallazgo, que significa la solución de todos sus problemas económicos, aunque también se sintió preocupada, pues había que convertir el oro en dinero corriente, pues de otra manera el tesoro sería confiscado por las autoridades. Ellos decidieron confiar en un hombre llamado Pu pull, quien era un rico comerciante y fácilmente podría disfrazar el oro entre sus mercancías; además, se sabía que Pupull era amigo del «hakem», algo así como el gobernador de la región.

Así que Sidor y su mujer fueron a desenterrar la vaca dorada, y con grandes trabajos la llevaron a la casa de Pupull, quien dijo a la pareja que se trataba de un ídolo pagano y, por tanto, pertenecía al gobernador; ellos ya se habían hecho acreedores a un gran castigo por no haber reportado el ídolo al momento de encontrarlo, pero él estaba dispuesto a ayudarlos, les dio unas cuantas monedas y les prometió que usaría sus influencias con el gobernador para evitarles el castigo.

La mujer de Sidor no quedó conforme con el asunto y contó en el pueblo lo que había pasado, hasta que el rumor llegó a oídos del monarca de la región, quien envió a unos oficiales suyos para que investigaran el asunto. Mientras tanto, Pupu y el gobernador escondieron la pieza para poder negociar con ella cuando los representantes del monarca se hubieran marchado. Pero como ellos no habían encontrado nada, el monarca decidió ir él mismo a investigar.

Como la actitud del gobernador le parece sospechosa, habló directamente con Sidor, quien le contó todo lo que había pasado. Interrogados el gobernador y el comerciante, confesaron que pretendían quedarse con la pieza para venderla. El gobernador huye para salvar su vida y el comerciante fue encarcelado, pero murió antes de decir dónde habían escondido la vaca dorada. En virtud de esta leyenda, es algo común en Gozo el decir que alguien ha encontrado la vaca de oro cuando parece que enriquece con demasiada rapidez. Esta leyenda puede ser una reminiscencia bíblica, por lo que respecta al “becerro de oro» y otras tradiciones europeas con un tema similar.

Recuerdos de culturas

Tal parece que en las islas maltesas ha pasado lo mismo en que otras regiones de Europa y Asia, es como si aquí se concentraran todos los recuerdos de las culturas que han pasado por aquí, y no solamente han dejado rastros materiales, sino también parte de su bagaje espiritual. En otro capítulo de este libro, hablamos de la leyenda de Tannhäuser y la caverna de Hörselloch, considerada como el palacio de Venus y fuente de fascinación erótica. Existe una versión en Goza que relaciona una caverna llamada “Il Belliegha» con una historia paralela.

En esta leyenda, una viuda llamada Selika era la madre de siete hermosas muchachas; en sus tiempos existía un gran fanatismo religioso, pero sobre todo en el sentido de que los brujos y los magos tenían el poder de atraer el mal simplemente por la imposición de su mirada sobre sus víctimas; se trata de la conocida tradición del “mal de ojo», contra lo cual la gente del pueblo usaba toda clase de talismanes y amuletos, a modo de protección. Selika tenía una fobia especial en cuanto al mal de ojo, puesto que sus siete hermosas hijas eran deseadas por los hombres de la localidad y, por supuesto, había muchas mujeres celosas que estaban dispuestas a causarles toda clase de males, por lo que todas ellas portaban talismanes hechos de conchas de mar.

Por aquellos tiempos, los habitantes de la zona le tenían miedo a una mujer vieja y harapienta que vivía en los montes y de vez en cuando bajaba al pueblo, casi siempre acompañada de una cabra; ella se apoyaba en un báculo que tenía por remate la talla de una calavera, lo que hacía que su presencia fuera algo todavía más escalofriante, tanto que al verla pasar los lugareños se escondían en sus casas y comercios, cerrando puertas y ventanas.

Un día en que las hijas de Selika trabajaban en el campo, pues era tiempo de cosecha, se apareció de pronto la vieja de los montes enarbolando su báculo y señalando con él en dirección a las muchachas.

Esa noche, una de las muchachas fue al pozo para recoger agua fresca y tardó en regresar; una tras otra, sus hermanas fueron a buscarla, pero al final todas desaparecieron, por lo que la madre fue al pozo y no las encontró, entonces se dirigió a una gruta cercana, donde se escuchaban voces; a la entrada de la cueva vio con horror que los amuletos de concha que ellas portaban estaban tirados en el suelo, en ese instante se encontró de frente con la vieja del báculo¿dónde están mis hijas?, le preguntó, y la única respuesta fue una risa malévola; por lo visto, las muchachas habían sido atraídas a la cueva y de ahí no salieron jamás. Desde entonces se le llama Il Belliegha, que significa “lugar que devora», y en sus entrañas, igual que en la leyenda europea, se escucha el correr de las aguas.

Un famoso escritor maltés, llamado Guze Diacono, ha realizado una fascinante investigación acerca de las historias de fantasmas en las islas de Malta, y en una de ellas se cuenta sobre un piadoso monje capuchino que fue enviado a una misión a Túnez para trabajar con un grupo de malteses, él debía predicarles y hacer con ellos algunos ejercicios espirituales.

Buscándole acomodo, se encontró una vieja casa vacía que era propiedad de un tendero, quien se negaba a rentarla porque decía que nadie podía vivir ahí; cuando el capuchino le preguntó el por qué, él contesto de manera evasiva, refiriéndose solamente a una «extraña atmósfera». Finalmente, el comerciante le permitió habitar la casa y el monje pasó una primera noche inquieta, pero sin sobresaltos. Ya de madrugada escuchó que llaman a la puerta, y al preguntar quién era, se escuchó una fría voz que exige que se le abriera; el monje dudaba, pues en aquella voz había algo desesperado, pero repulsivo; sin embargo, pensó que tal vez un moribundo necesitaba su auxilio espiritual y fue hacia la puerta, todavía sin decidirse a abrir.

«No podemos pasar a través de una puerta cerrada», dijo la extraña voz, y el monje, haciendo acopio de valor, abrió la puerta; de inmediato entraron dos hombres, uno mayor y otro más joven, el viejo se dirigió al monje en un tono de autoridad que no admitía réplica ordenándole que escribiera lo que él le diría; a pesar del temblor de su mano, el monje se dispuso a escribir. El hombre le dictó una larga carta que, en esencia, reconvenía al comerciante para que devolviera la propiedad, puesto que cuando él se la había heredado, sabía que la había adquirido por malas artes y que, por tanto, su alma no encontraba descanso.

Esta muestra de una historia de fantasmas es bastante común, pero resulta interesante para reafirmar que prácticamente todas las historias, los mitos y tradiciones de la cultura occidental, de cierta forma están reproducidas o reinterpretadas aquí de una manera peculiar y curiosamente autóctona, como si en estas islas se reprodujera toda la historia mediterránea y europea, lo que ha ce de este pequeño territorio un fenómeno cultural digno de ser estudiado con todo detenimiento.

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